Algunas aves de Las Yungas
Toparse con un animal salvaje y verlo andar en su entorno natural es un momento increíble.
Pero no es fácil darles cita a los habitantes de las Yungas: a veces es cuestión de suerte, aunque sobre todo depende de la actitud y de las ganas que le ponga cada uno.
Surucuá
Pariente lejano del quetzal, se alimenta principalmente de insectos y frutas. Como es muy discreto, es difícil de ver a pesar de sus colores llamativos.
Tucán grande
Su enorme pico le sirve para alcanzar frutas inaccesibles, regular su temperatura corporal y comunicarse con otros tucanes, ya sea para cortejar o para defender su territorio.
Picaflor lomo verde
Es chiquitito: apenas mide 9 centímetros y pesa unos pocos gramos. Se escucha su zumbido antes de verlo volar a toda velocidad, yendo de flor en flor para chupar el néctar.
Pava de monte
Esta ave grande de monte suele andar en pareja o en grupitos por la copa de los árboles. Su grito fuerte y ronco retumba al amanecer, marcando el despertar de la selva.
Lechuza de las Yungas
Esta lechucita (o caburé) es un ave de presa nocturna súper chiquita, no pasa el tamaño de un puño, pero es una cazadora tremenda de insectos y roedores. Te das cuenta de que está por los “falsos ojos” que tiene dibujados en las plumas de la nuca.
Loro
Inseparable de los bosques de aliso, este loro verde de frente gris viaja en bandadas bien bulliciosas. Depende muchísimo de los árboles viejos para armar sus nidos y refugiarse.
Chuña de patas rojas
Camina el monte con sus patas largas y prefiere correr antes que volar. Se la pasa buscando culebras, lagartijas e insectos grandes en el suelo. Su canto fuerte, que parece una risa salvaje, se escucha a kilómetros de distancia.